Daños de roedores en casa

Roedores en casa

La presencia de roedores en casa, ya sea en su interior, en el garaje, terraza o jardines, se convierte en un problema que va más allá de la desagradable sensación de saber que están viviendo a nuestro alrededor.

Como es bien sabido, por un lado las ratas y ratones son un problema de salubridad, lo que significa que suponen un riesgo para la salud de toda la familia. Transmiten enfermedades, puesto que son portadores de las mismas, y muchas de estas son realmente graves. Asimismo, se suman los potenciales destrozos que sin duda acabarán ocasionando.

En este post vamos a centrarnos en los daños de roedores en casa, cuya presencia puede traducirse muy fácilmente en pequeños y grandes estragos continuos. En efecto, muchas desventajas y ninguna ventaja convierten su presencia en una preocupación que exige dar con soluciones realmente efectivas.

Los daños de roedores en casa

Los daños de los roedores en el hogar son, salvo que los veamos directamente, la manera más fácil y frecuente de verificar su presencia. Entre otras señales e indicios, podemos encontrar objetos roídos, excrementos, huellas, nidos y excavaciones, manchas de orinay malos olores.

El hecho de que roer sea una de sus principales características significa, desde hacerlo para comer,hasta como para provocar el destrozo de tejidos e incluso de cables, pongamos por caso. Por lo tanto, pueden convertirse en un auténtico problema dentro de despensas, armarios opara las instalaciones eléctricas.

Sus dientes crecen continuamente y con ellos muerden muy distintos materiales, incluyendo madera, plásticos, ropa y telas de todo tipo. Es decir, todo aquello susceptible de ser roído corre peligro, al margen de donde se encuentre, pues si bien los roedores son animales nocturnos, cuando se encuentran en situaciones límite por haber un gran número o estar muy famélicos, actúan a cualquier hora.

Y, cómo no, llegan a destrozar todo tipo de objetos y materiales para abrirse paso hacia su objetivo, que no es otro que el encontrar comida y refugio. En este sentido, aún siendo muy importante mantener el orden y la limpieza para que no encuentren atractivo nuestro hogar, esta sola medida servirá de bien poco a la hora de evitar una plaga.

Básicamente, los destrozos nos alertan sobre el problema, pero su solución, tal y como veremos, implica tomar una batería de medidas. Sin embargo, cada caso es diferente y en muchas ocasiones basta con la aplicación de trampas de feromonas para decirles adiós para siempre.

Su presencia en el hogar, a su vez, puede convertirse en un riesgo para los más pequeños de la casa. Si bien el simple hecho de su existencia misma en nuestro hogar basta para que se convierta en un motivo de inquietud e incluso de aversión, el hecho de que sean un vector de enfermedades y lo destrocen todo a su paso multiplica el peligro.

Además de poder provocar cuadros alérgicos en los lugares de paso y objetos con los que entran en contacto, las mismas ratas muertas se convierte en un peligro sanitario a través del envenenamiento de las aguas.

Otro modo de ocasionar problemas que van más allá de los simples destrozos.

En el caso de los niños, sobre todo en esas edades en las que todo lo tocan y se llevan las manos a la boca constantemente, el riesgo se multiplica. Es así que nos encontramos con un problema añadido a los daños señalados, ya que a esos destrozos se les suma una posible contaminación por simple contacto.

Se trata, en realidad, de un riesgo muy amplio, que incluye a niños y mayores, pues aún sin haber roto o estropeado objetos o superficies, el simple hecho de tocar estas superficies las convierte en un claro riesgo para la salud. Con la particularidad de que el hecho de que no haya una evidencia de su presencia nos hace más vulnerables, aumentando las probabilidades de que entremos en contacto indirecto con ellas sin darnos cuenta.

¿Cómo acabar con el problema?

La desratización como solución que supone fumigar la casa es una medida que hemos de adoptar como último recurso. Su conveniencia es indudable cuando la invasión de ratas o ratones es un problema importante que no podemos manejar de otro modo.

De todas formas, independientemente de la solución adoptada, la mejor manera de controlar una plaga de ratas o la presencia de unos pocos ejemplares consiste, como hemos apuntado, en el uso de trampas de feromonas.

Su aplicación requiere de un plan de actuación previo, que realizarán expertos en la materia tras analizar cada caso concreto. Una vez determinada la mejor manera de actuar para solucionar el problema se aplicarán distintas medidas de forma conjunta.

Algunas de ellas son tan sencillas como mantener el orden en los espacios más concurridos por estos animales, por lo general cocinas y lugares de almacenaje de alimentos. A su vez, en algunos casos es clave llevar a cabo algún tipo de reforma o incluso obras de distinto tipo para evitar su acceso.

Otra interesante solución consiste en el uso de dispositivos que emiten ultrasonidos en la frecuencia adecuada para ahuyentar a los roedores. Su colocación es muy sencilla y su radio de acción es lo suficientemente amplio como para abarcar todo nuestro hogar.

Su aplicación de forma complementaria también puede dar excelentes resultados. Sea como fuere, para que nuestro hogar siga libre de roedores, contar con la orientación experta es el mejor modo de acabar con el problema de forma definitiva.

Idealmente, la aplicación de trampas de forma estratégica nos ayudará a reducir su población hasta minimizarla. De lo contrario, la simple presencia de unos pocos roedores se convertirá en muy poco tiempo en una plaga.

Una vez dado este paso esencial con el uso de estas trampas biológicas, la prevención se consigue mediante las debidas monitorizaciones con trampas atrayentes de feromonas. Es así como podemos lograr que nuestro hogar siga libre de roedores, a salvo de sus destrozos y riesgos para la salud de toda la familia.

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