Ambientes interiores sin olores

Claves para eliminar el olor a tabaco en el hogar

Acabar con el olor a tabaco es complicado si no tenemos una forma de actuar que logre el objetivo en cada espacio en particular,  sirviéndonos además de la tecnología del ozono para conseguir que el resultado sea realmente efectivo.

Tener un plan de acción es fundamental, como ocurre con tantos otros problemas de olores en el entorno doméstico, lo que significa que habremos de tener en cuenta las características de ese espacio interior para poder actuar con eficacia.

En primer lugar, como aspectos básicos es fundamental tener en cuenta tanto la concentración de humo, es decir, número y frecuencia de fumadores,  como la ventilación que tiene el espacio que queremos limpiar de olores a tabaco.

Lógicamente, no será lo mismo que se fume en una o algunas piezas del hogar o del lugar de trabajo o que se haga de forma esporádica y en espacios cercanos a ventanas, que hacerlo en un espacio con una deficiente ventilación, en habitaciones interiores que dependen exclusivamente de la limpieza y de ozonizadores purificadores de aire, sin posibilidad de aireación natural.

En el hogar, no siempre se tiene la suerte de que todas las estancias sean exteriores, con lo que otro punto a tener en cuenta es intentar que se fume sólo en las habitaciones que tengan una ventana cerca. Aún así, esto no es suficiente para acabar con el olor a tabaco, ni mucho menos, con lo que se hace necesario recurrir al ozono para acabar con el problema de un modo definitivo.

Por lo tanto, dentro de nuestra estrategia para erradicar el olor a tabaco tengamos en cuenta las características del espacio que deseamos purificar y combinemos una ventilación regular con el uso del ozono. Esta es una de las claves esenciales para lograr que el aire se purifique, tanto a nivel de olores como de partículas suspendidas en él procedentes del tabaco o de cualquier  otro foco de contaminación, incluyendo componentes alergénicos como ácaros o polen, tóxicos, mohos, esporas, virus y bacterias.

En lo que respecta a las superficies, el ozono también puede hacer un gran trabajo. Tanto para acabar con olores en ropa, en nuestro propio cuerpo o erradicarlo en objetos un lavado con agua ozonizada será una solución perfecta, que no necesita de más para lograr nuestro objetivo.

La ropa, nuestra piel, cabello, tejidos y superficies de todo tipo olerán a limpio, sin más. Y, del mismo modo, para acabar con olores en colchas, tapizados, cortinas, alfombras y otras superficies que no puedan lavarse, la clave no es otra que hacer lo propio pero esta vez aplicando el ozono disuelto en aire.

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