Eliminación de la listeria en la industria alimentaria

Eliminación de la listeria en la industria alimentaria

La presencia de alimentos y su manipulación exigen un control severo de las condiciones higiénico sanitarias para controlar los microorganismos, entre ellos la peligrosa bacteria conocida como Listeria.

Como es sabido, la Listeria monosytogenos se caracteriza por su ubicuidad y resistencia, por lo que hay que atacar en distintos frentes para mantenerla a raya y evitar que no prolifere en entornos alimentarios pues en muchos casos es técnicamente imposible garantizar su erradicación total.

Sin embargo, minimizarla hasta hacerla prácticamente desaparecer es posible gracias a la tecnología del ozono. Entre otros consejos, el mantenimiento de la cadena de frío y, dependiendo del producto, un adecuado envase resulta fundamental para prevenir contaminaciones y así mejorar la seguridad alimentaria frente a éste y otros patógenos como la Salmonella, el E. Cooli o, por ejemplo, la Tricbinella spiralis.

El ozono actúa tanto en la prevención como en la erradicación de las intoxicaciones por listeria. En concreto, para combatir la listeriosis se han se establecer protocolos que aseguren las buenas prácticas de manejo de alimentos al tiempo que han de identificarse los puntos críticos de las instalaciones, donde se intensificará la limpieza y desinfección con la ayuda de la tecnología del ozono.

En estos puntos donde se prevé que puede haber más riesgo de contaminación es donde el ozono actúa de la forma más eficaz y segura para las personas y los alimentos, pudiendo eliminar este microorganismo muy rápido y sin dejar residuos de ningún tipo.

Su erradicación ha sido probada en numerosos estudios. Para lograrlo se necesita una concentración de ozono inocua para personas y medio ambiente, concretamente de 2,5 ppm durante 40 segundos, con la consiguiente inactivación de la bacteria a un nivel casi total, de 99,999 – 99,9999 por ciento.

De hecho, la bacteria no es resistente al ozono, por lo que el resultado es de una eliminación que puede considerarse prácticamente total. Es por ello que, dentro de un adecuado protocolo de actuación, el ozono se revela como la solución idónea para acabar con este problema que pone el peligro la salud pública y también la de los trabajadores de la industria alimentaria.

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