Uso del ozono en la cadena de producción de alimentos

Agua ozonizadaLa producción alimentaria abarca una larga serie de actuaciones y procesos que engloban escenarios muy variados, desde el mismo cultivo o cría en granjas hasta su procesado y distribución para finalmente llegar al consumidor final.

En efecto, la mayoría de las veces se atraviesan complejas redes de creación, preparación, transporte y comercialización del producto que suponen un recorrido del producto que compromete fácilmente su salubridad.

De este modo, con el objetivo de salvaguardar la tan necesaria salubridad, se estipulan una serie de protocolos de actuación de carácter preventivo que pueden servirse del ozono con gran éxito para garantizar los mejores resultados.

En la industria agrícola, por ejemplo, el ozono sirve para tratar el agua empleada en el riego a la hora de conseguir una buena cosecha, en especial si se dispone de un agua residual que amenaza la calidad del producto.

Igualmente, el ozono es de gran ayuda para su almacenaje en atmósferas tratadas con este gas natural para alargar su conservación de un modo económico y automatizado, ya sea frío o en naves de almacenaje no refrigeradas.

Siguiendo la cadena de producción, bien se trate de un producto agrícola más o menos procesado, el ozono servirá para mantener los estándares de seguridad alimentaria estipulados, acabando con problemas de mohos, proliferación de microorganismos, contaminaciones cruzadas, mezclas de olores y pestilencias.

La calidad alimentaria se verá recompensada también gracias al ozono, pues el agua purificada con él sabe muy bien, una ventaja que hará la diferencia en la producción de zumos a base de concentrado, de conservas o de cualquier alimento procesado en el que el agua sea uno de los ingredientes.

Las industrias de cría intensiva de animales en granjas o piscifactorías, las conserveras de pescado y moluscos, pongamos por caso, se beneficiarán de un modo similar al apuntado gracias a la eficacia y versatilidad del ozono.  Bastará con adaptar los respectivos protocolos de actuación a las necesidades de desinfección y desodorización de alimentos, ambientes, agua y superficies para conseguir resultados igualmente satisfactorios a lo largo de toda la cadena de producción de alimentos.

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