Desinfección de transporte público con cañones de ozono

Desinfección de transporte público con cañones de ozonoLos generadores de ozono son una importante herramienta que nunca falla en la difícil tarea de la desinfección de transporte público. No en vano, cuando se empieza a trabajar con generadores de ozono, el personal de limpieza queda asombrado ante las grandes posibilidades de este gas natural aplicado a la limpieza profesional de grandes exigencias, traduciéndose en una gran mejora en comodidad de uso y resultados.

Es fácil imaginar las necesidades de limpieza que tienen los medios de transporte públicos. Cada unidad recibe una afluencia de personas enorme a diario, con el agravante de que el público no siempre tiene un comportamiento cívico, por lo que se precisan de poderosas armas de limpieza que acaben con olores y suciedades de todo tipo sin resultar agresivos para la salud ni el entorno.

Son requisitos difíciles de conseguir, pues los limpiadores químicos son peligrosos para la salud, tanto de quienes los aplican como del conductor y de los usuarios del autobús. Por lo tanto, descartada la opción más socorrida pero menos conveniente, nos encontramos con el ozono, una auténtica maravilla, infalible en todos los sentidos.

Afortunadamente, los cañones de ozono de uso profesional nos brindan una solución redonda para acabar con el problema de forma brillante. Si por un lado higieniza superficies y atmósferas en profundidad con una eficacia tres mil veces superior a la de la lejía, una vez finalizado el proceso de la ozonólisis el ozono vuelve a convertirse en oxígeno.

De este modo, obtenemos calidad ambiental en tan sólo unos minutos, pues basta con un breve tratamiento con un cañón de ozono, una actuación que además de higienizar la atmósfera y dejarla libre de olores, acaba igualmente con la contaminación presente en superficies como asientos, paredes, cortinas o suelos.

La limpieza cotidiana de mantenimiento o refuerzo puede llevarse a cabo con agua ozonizada, empleada de un modo convencional, es decir, pasando una bayeta húmeda o el mocho, sin más complicaciones. Por último, ya se trate de taxis, de vagones de metro o de autobuses de línea, dirigiendo el chorro de aire ozonizado hacia cualquier tipo de superficie.

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