El ozonizador: un potente destructor de olores

Ozonizador para eliminar malos oloresLos ozonizadores o generadores de ozono trabajan para hacernos la vida más fácil, agradable y segura. Sus aplicaciones industriales y domésticas ofrecen interesantes soluciones a problemas diversos, garantizando higiene y una atmósfera fresca que logra eliminar malos olores.

El funcionamiento e instalación de estos ozonizadores es sencillo, sobre todo en el caso de los domésticos, pero detrás de estos resultados hay un proceso que llega hasta nosotros gracias a la tecnología más avanzada. ¿Pero, cómo se logra, cómo consigue el ozono transformar un ambiente en un lugar limpio y fresco? En este artículo explicaremos cuál es el proceso de esta desinfección con ozono que también desodoriza por completo, sin enmascarar los olores.

Aunque lo parezca, la eliminación de malos olores no es cuestión de magia, sino de un proceso o mecanismo llamado “destrucción de las sustancias que generan olor”. Pero empecemos por el principio, recordando que el ozono (O3) es un gas inestable, es decir, tiene una gran tendencia a convertirse en una molécula de oxígeno, y precisamente esta inestabilidad es la que le da una gran capacidad oxidante.

Por lo tanto, de esta inestabilidad del gas surge la oxidación, que afecta a toda materia orgánica e inorgánica con la que entra en contacto. Resultado: el ozono tiene múltiples aplicaciones en la desinfección de objetos y espacios cerrados o abiertos y, a consecuencia de esta limpieza, también se produce una simultánea eliminación de olores.

¿Cómo actúa? El ozono actúa oxidando, rompiendo las paredes de las células patógenas presentes en la materia orgánica e inorgánica con la que se tropieza, acabando con virus, bacterias y hedores. Este poder hace del ozono un desinfectante universal que también destruye olores. Su uso es muy versátil, útil y recomendable por su inocuidad hacia la salud humana y medioambiental.

En cuanto a los olores, la “destrucción de las sustancias que generan olor” elimina las sustancias que provocan los olores que deseamos eliminar, ya se encuentren éstos en objetos, en el aire, en el agua, en determinados lugares, como la ropa o la nevera, en alimentos o, sin ir más lejos, en nuestro propio cuerpo. Su acción no deja restos químicos en el aire, como hacen los ambientadores convencionales, dejando un lugar fresco e higienizado: un ambiente más agradable y oxigenado en casa, un recinto sin olor a tabaco, un baño o una cocina sin olores molestos, un agua potabilizada o apta para el riego y el baño, alimentos menos perecederos, libres de restos de pesticidas, un almacenaje donde los olores no se mezclan o, por ejemplo, un cuerpo más higienizado.

Siempre hemos de tener en cuenta que la inestabilidad del ozono nos obliga a realizar aplicaciones regulares para conseguir un efecto continuado.

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