Generadores de ozono para el lavado de frutas

Generadores de ozono para el lavado de frutas

Mucha es la información que los medios de comunicación y las asociaciones de salud nos hacen llegar a los consumidores sobre el cuidado que debemos tener con los alimentos antes de comenzar a consumirlos. Es por eso que tener generadores de ozono para el lavado de frutas puede ser la solución que estabas esperando.

Aunque no lo veamos o seamos conscientes, la cantidad de cloro que existe en el agua es muy grande y es uno e los elementos que más influye en la contaminación. Como tal, cuando quieres lavar tus frutas o alimentos en el agua de casa, puede que en vez de ayudar a eliminar gérmenes estés provocando el contacto con una mayor contaminación.  Atrás queda el uso del cloro puro para el lavado de alimentos que usaban nuestras abuelas.

Los generadores de ozono para el lavado de frutas constituyen un método desinfectante mucho más potente que el uso del cloro, dióxido de cloro o ácido peracético. El ozono elimina todos los gérmenes, bacterias y virus que puedan existir en esos alimentos antes de su consumo.

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El tamaño de los generadores de ozono para el lavado de frutas suele ser reducido, por lo que no tendrás que contar con un gran espacio. Además, otra de las ventajas importantes de este tipo de equipos es que, si bien su función principal es el lavado de frutas, pueden también utilizarse para esterilizar utensilios de cocina o similares.

La compra de un generador de ozono para el lavado de frutas es una inversión necesaria en su hogar si se cocinan muchos productos de distintas áreas, ya que puede prevenir enfermedades e infecciones graves como la salmonelosis y eliminar todos los plaguicidas que la fruta trae consigo por haber estado en distintos entornos que desconocemos y pueden haber contaminado el alimento.

El uso del ozono en la potabilización de aguas viene regulado por el Real Decreto 140/2003 del 7 de febrero de potabilización de agua, la UNE-EN 1278:1999-Ozono, y la Directiva 98/8/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 16 de febrero de 1998.

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