Ozono en la eliminación de humos en Horeca

La desodorización de humos en cocinas industriales de todo tipo es importante por la gran cantidad humo o gases contaminantes que se concentran en la atmósfera, cuyo daño potencial puede afectar al mismo producto elaborado, así como al personal o, en su caso, incluso a la clientela de no haber una buena ventilación o separación con respecto a la sala de comidas.

De este modo, la calidad ambiental resulta fundamental para lograr un entorno que respete de forma adecuada las condiciones higiénico sanitarias estipuladas por la normativa con el fin de conseguir una mínima seguridad alimentaria.

Las actividades realizadas en las cocinas de restaurantes, industrias de procesados alimenticios, caterings, comedores sociales, de escuelas, residencias, hospitales, etc. generan una serie de gases contaminantes en forma de vapor, olores, polvo y demás gases tóxicos que requieren de un método de limpieza tan eficaz e inocuo como el del lavado de gases con ozono.

Dependerá de la actividad llevada a cabo en los distintas cocinas, así como de sus dimensiones y características para determinar la composición y densidad de los humos que se generen, pero en general éstos suelen estar compuestos por mezclas de elementos en proporción variable.

En ellos podemos encontrar vapor de agua, restos protéicos procedentes de tejido animal, de sustancias grasas don éste u otro origen, así como fragmentos de moléculas procedentes de la degradación de proteínas y grasas que han sufrido un proceso de calentamiento, etc.

Sean más o menos tóxicos, se trata de humos que resultarán molestos por su simple presencia, especialmente al olfato y al tacto, ya que lo impregnan todo. Eliminarlos, por lo tanto, constituye una necesidad para lograr una mayor higiene del entorno, así como un ambiente agradable para el trabajo.

El proceso que logra desodorizar los humos se realiza mediante un lavado de los gases a través de un caudal de agua en recirculación que atrapa los contaminantes para luego oxidarlos con el ozono. Aislar los gases productores de olores a través de turbinas o extractores y conducirlos a un área de tratamiento es el mecanismo que permite acabar con este insidioso problema de forma idónea.

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