Aumento de la calidad de alimentos cámaras frigoríficas con ozono

Claves del uso del ozono frente al cloro en la desinfección alimentaria

El ozono no tiene competencia en la seguridad agroalimentaria frente al uso de productos químicos, menos eficaces y mucho más perjudiciales para la salud.

No en vano, el poder del ozono aúna inocuidad y una higienización máxima.

En el mercado hay variedad de desinfectantes químicos, como por ejemplo el cloro, el dióxido de cloro o las monocloraminas. Su alta eficacia hace que su uso sea más habitual de lo aconsejable, pues se trata de compuestos agresivos que merman la calidad final del alimento, atentando también contra la salud humana de quienes manipulan, preparan y consumen los alimentos.

Así, pese a ser de uso habitual para desinfectar frutas, verduras y otros alimentos perecederos, el uso de cloro no conviene por sus agresivos efectos secundarios. Por contra,los generadores de ozono se revelan como una alternativa más eficaz que los productos químicos y, esto es fundamental, ya que actúa de forma inofensiva.

Recordemos que el ozono es un gas formado por tres moléculas de oxígeno que resulta de gran utilidad en la desinfección ambiental, alimentaria y de aguas tanto por su ausencia de daños para la salud humana como por su tremendo poder oxidante.

Su inestabilidad o rápida descomposición, por otro lado, obliga a producirlo en el mismo lugar donde vaya a aplicarse mediante la tecnología del ozono adecuada a cada necesidad, actuando con mayor eficacia que los desinfectantes clorados, precisando una menor dosis y un menor tiempo de contacto. Ello, sin duda, redunda en una mayor calidad alimentaria.

Otra de las ventajas del ozono con respecto a otros desinfectantes es su enorme potencial, todavía por descubrir. Hasta tal punto llega su eficacia que todavía no se ha determinado su techo, desconociéndose el número de especies de microorganismos que puede eliminar. En este caso, ganamos en higiene y seguridad alimentarias.

Además, de nuevo otra ventaja frente a los cloros, el ozono produce unos daños a los microorganismos frente a los que no pueden desarrollar inmunidad, tal y como sí puede ocurrir frente a otros compuestos químicos.

Tampoco olvidemos que las aguas tratadas con altas dosis de cloro provocan peligrosas reacciones con los alimentos formando sustancias cancerígenas llamadas THMs (trihalometanos).

En el caso de los alimentos, el ozono logra algo fundamental para la industria alimentaria: desinfección sin alterar la condiciones organolépticas (aroma, textura, color, sabor…) ni lo más mínimo. También en esta ocasión el ozono supera al químico para el logro de la excelencia en la producción, procesado y el consumo de los alimentos.

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