Cómo funciona un ionizador de aire

Ionizadores para respirar un aire sano en casa

Los ionizadores logran un clima agradable en interiores, pero además de crear dicha sensación de confort, eliminan olores y limpian el aire evitándonos numerosas enfermedades y desórdenes fisiológicos, como dolores de cabeza, nerviosismo e insomnio.

La mejora del estado de ánimo que se consigue con un ionizador no es mágica, aunque lo parezca, sino consecuencia del equilibrio ambiental logrado en ambientes con cargas electrostáticas, muy comunes en espacios interiores.

Los ionizadores domésticos, por lo tanto, transforman un ambiente cargado e irrespirable en una atmósfera fresca, oxigenada, libre de olores, en la que se ha restablecido el equilibrio natural entre iones positivos y negativos.

Como es sabido, el desequilibrio eléctrico entre la atmósfera y la tierra sólo se restaura inyectando iones negativos que contrarresten el exceso de los positivos.  Y en espacios cerrados el ionizador lo logra refrescando el ambiente mientras lo limpia, devolviendo una sensación a hierba mojada después de la lluvia.

Desinfecta, elimina agentes patógenos y alergénicos y, en fin, logra un bienestar en ambientes recargados que provocan síntomas como dolor de cabeza, cansancio, ansiedad o ahogo, entre otros.

Se recomienda el uso de ionizadores domésticos en cualquier lugar cerrado, expuesto a contaminación o mal ventilado, sobre todo en entornos donde hay electrónica y materiales plásticos o de procedencia química, como lacas del pelo, limpiadores tóxicos o cualquier otro elemento, ingrediente o material tóxico.

Su desinfección ambiental incluye virus, bacterias, hongos, pelos de nuestras mascotas, ácaros y un sinfín de partículas que puedes ser dañinas para nuestra salud. Pero convertir este aire insalubre en su opuesto no es problema gracias a la emisión de iones negativos en la atmósfera que atraigan magnéticamente los cationes (iones de carga positiva) y así acaben con los efectos negativos que pudieran derivarse.

El uso regular de aparatos ionizadores supone un gasto de electricidad realmente módico, pues su consumo es ínfimo. Igualmente, tras adquirir el modelo adecuado para el espacio a tratar, el mantenimiento es mínimo y no precisa el cambio de componentes. Tan sólo se reduce a una sencilla limpieza muy de vez en cuando, con una periodicidad que dependerá del uso.

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