Legionella y Ozono

Investigadores de Vigo prueban el poder del ozono contra la legionela

Investigadores del Laboratorio de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Vigo en Ourense han probado que el ozono es el desinfectante más eficaz contra la legionela, un patógeno muy peligroso que puede causar la muerte en humanos. Hasta ahora, el componente más empleado para este fin era el cloro, pero debido a su uso prolongado la bacteria ha terminado por convertirse en inmune.

El riesgo de que la legionela esté presente es muy alto en torres de refrigeración, sistemas de agua caliente sanitaria y en sistemas de agua climatizada como spas, jacuzzis, piscinas, etc. Es por esta razón por la que la legislación española requiere la revisión de estos sistemas periódicamente, cada tres meses en el caso de las torres de refrigeración y anualmente en el resto de los casos.

Hasta este descubrimiento del doctor Luis Alfonso Rodríguez y su equipo, el cloro era el desinfectante que se empleaba para combatir la legionela. Sin embargo, según Rodríguez, el empleo de esta sustancia “tiene muchas desventajas”. Los equipos de limpieza de estos sistemas llevan tanto tiempo empleando el cloro que cada vez deben utilizar cantidades más ingentes, pues las cepas del bacteria se van volviendo inmunes.

Además, según el profesor Rodríguez, “la manipulación de grandes cantidades de cloro puede ser altamente peligrosa”, tiene la capacidad de “liberar agentes cancerígenos como la cloramina y el cloroformo”, “contamina el ambiente” y su uso prolongado acaba siendo “corrosivo y dañando los conductos”.

Ante estos inconvenientes, y tras la inspiración recibida en su estancia en la Universidad de Baltimore en los Estados Unidos, Luis Alfonso Rodríguez desvió sus investigaciones hacia el uso del ozono contra la legionela. Los resultados de sus estudios han sido muy positivos, ha demostrado que el ozono es un firme aliado contra esta bacteria, además de ser una sustancia que no contamina, pues una vez empleada “se degrada en milisegundos y sus restos se liberan a la atmósfera en forma de oxígeno”.

Otra de las ventajas del ozono sobre el cloro, es que ya existen máquinas capaces de liberar ozono de forma continuada que podrían colocarse en los conductos sensibles de albergar la bacteria de la legionela, evitando así casi por completo su aparición, pues el proceso de desinfección no se acometería cada tres meses o un años, sino continuamente.

Sin embargo, el precio relativamente reducido del cloro y la dificultad de demostrar ante las autoridades que un conducto ha sido tratado con ozono, pues al contrario del cloro es una sustancia que no deja residuos y por lo tanto huella de su empleo, está complicando su implantación masiva.

El último brote de legionela en España causó dos muertes

Hace apenas dos meses que se cerraba el último brote de legionela que ha producido contagios en España. Este brote que se originó en el sistema de vaporización de un restaurante en la localidad madrileña de Móstoles, era confirmado el pasado 27 junio por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. En esta ocasión, se diagnosticaron 63 casos de legionelosis y dos de estos contagios costaron la vida a dos mujeres de 87 y 63 años el pasado mes de julio.

La Comunidad de Madrid daba así carpetazo a otro ataque de legionelosis casi dos años después de sufrir uno de los peores de su historia, en el que se fallecieron seis personas, entre ellas el suegro de la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, y más de un centenar se vieron afectadas.

El foco más reciente de legionela en nuestro país fue confirmado a principios de agosto en uno de los aseos de la Universidad Jaume I de Castellón, y eliminado dos semanas después. Este foco ni siquiera alcanzó la categoría de brote pues no se produjo ningún contagio.

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