Implicación del cloro en la salud

Beneficios del Ozono

El ozono es utilizado en un gran número de ocasiones y de muy distinta índole siendo el ámbito alimenticio uno de los principales por ser un gran conservante de los alimentos Y es que el ozono tiene un gran poder de desinfección y de conservación de éstos siendo especialmente eficaz en productos tan distintos como el marisco, las frutas, el pescado, las carnes, las hortalizas, los huevos o los quesos, alargando por tanto la vida de todos ellos .

Además el uso del ozono en los alimentos mejora las propiedades nutricionales de todos ellos constituyendo una estupenda alternativa al uso de productos químicos o de rayos ultravioletas que son utilizados en la actualidad para conseguir una total desinfección de ellos, sobre todo de los vegetales.

Los generadores de ozono por consiguiente evitan una gran cantidad de intoxicaciones que se pueden llegar a producir con el consumo de alimentos en mal estado como por ejemplo la salmonella, bacterias que se desarrolla en la leches, los huevos, la carne y los moluscos y que causa una infección de los intestinos que provoca dolor de cabeza, cólicos, diarreas y fiebre.

Lo estafilococos se encuentran en el aire por lo que pueden ser llevados en la piel o en las fosas nasales de las personas que pueden trasmitirlos muy fácilmente a los alimentos al entrar en contacto con ellos, provocando cistitis, peritonitis o sinusitis.
La cambylobater suele contagiarse por carne de aves que han sido mal preparadas y provocan diarrea, gastritis y fiebre mientras que el E.Coli lo provoca la ingestión de carne que esté contaminada, de verduras que no se han lavado apropiadamente o por beber agua contaminada, dando como resultado una fuerte y dolorosa gastroenteritis.

Por su parte la listeroris es una bacteria del ambiente que contamina a todos aquellos alimentos que estén mal almacenados y que puede llegar a provocar desde una leve fiebre hasta incluso una meningitis.

El botulismo es una enfermedad provocada por una bacteria que se desarrolla cuando no hay oxígeno por lo que es muy habitual en alimentos que estén enlatados y suele ser muy peligrosa, pues afecta al sistema nervioso provocando dificultad al hablar, doble visión, falta de energía, paralización de los músculos e incluso hasta la muerte.

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