Generadores de ozono para el lavado de frutas

Ozonizadores para la desinfección de alimentos

Un simple lavado con agua del grifo no logra eliminar los elementos perjudiciales presentes en la superficie de los alimentos. Para conseguir una correcta higiene alimentaria sin necesidad de recurrir a compuestos químicos, tenemos la inmejorable opción del ozono y de los rayos ultravioleta.

Ambas tecnologías han encontrado aplicaciones prácticas en el sector de la seguridad e higiene alimentaria, y no es de extrañar, porque resultan inocuas y consiguen una eficacia máxima sin alterar el sabor de los alimentos. Al contrario, logran que cada bocado tenga su aroma y su sabor originales.

El ozono disuelto en agua proveniente de ozonizadores domésticos, bien sea adaptados al grifo, portátiles o murales, son perfectos para la limpieza de los alimentos. Basta con lavarlos con este agua para eliminar su contaminación orgánica e inorgánica (plaguicidas, virus, parásitos, bacterias, hongos, restos orgánicos putrefactos…), prolongando su duración y mejorando su conservación.

Aplicado en aire, el ozono también consigue aumentar el tiempo de vida de los alimentos almacenados en neveras o despensas, prolongando su vida útil. Los dispositivos que hacen posible este pequeño milagro de la tecnología son unos pequeños dispositivos que se colocan en la nevera o, fuera de ella, los generadores de ozono convencionales.

Por otra parte, el esterilizador de cuchillos y tijeras es de gran ayuda a la hora de trabajar en la cocina respetando las mínimas normas de manipulación alimentaria. En este caso, la tecnología que desinfecta estos utensilios son los rayos ultravioleta, cuyo poder de esterilización alcanza el 99,99 por ciento de eficacia. Con su uso evitamos por completo las contaminaciones cruzadas, es decir, posibles contaminaciones entre alimentos en mal y buen estado al entrar en contacto con el mismo cuchillo o tijeras.

Del mismo modo, los esterilizadores de superficie de rayos ultravioleta pueden servirnos para desinfectar mesas, encimeras y demás áreas que representen una amenaza para nuestra salud por ser fuente de gérmenes. El dispositivo, por lo demás,  es de uso fácil y rápido, idóneo para higienizar una superficie después de lavada con agua y jabón. Porque, como es bien sabido, lavar no significa desinfectar, y siempre es mejor acabar con los gérmenes del modo menos perjudicial posible. Por ejemplo, con la fuerza del ozono o de los rayos ultravioleta.

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