El problema del polvo en el hogar y la rinitis

Las crisis alérgicas pueden afectar seriamente a los ojos, enrojeciéndolos, inflamándolos y provocando un molesto picor y lagrimeo. En el caso de la alergia al polen, se aconseja limitar el uso de las lentillas para no agravar estos síntomas.

En efecto, la rinitis alérgica estacional, también conocida como fiebre del heno, alergias al polen o primaveral, provoca molestias oculares que dificultan llevar una vida normal a millones de personas cada año.

En estas situaciones, los ojos son una zona muy delicada que requiere de cuidados importantes para prevenir o reducir la alergia provocada por alérgenos volátiles como polvo, ácaros, pelos de mascotas, hongos o, por supuesto, las esporas y el polen.

La situación se complica cuando el alérgico tiene un episodio o prevé que pudiera tenerla a lo largo del día y utiliza lentes de contacto. Así, sufrir alergia al polen y usar lentillas requiere extremar precauciones que eviten el agravamiento sintomatológico.

Por un lado, el ojo se ve afectado a través del aire, cargado de partículas alergénicas, pero también pueden afectarse al llevarnos las manos contaminadas con polvillo de polen a los ojos. Así, conviene adoptar una buena rutina de higiene con productos especiales para cada tipo de lentes de contacto. También es clave elegir líquidos limpiadores que nos resulten hipoalérgicos, es decir, que no nos ocasionen ningún tipo de reacción ocular, pues ésta podría sumarse de forma nefasta.

La exposición al polen provoca síntomas oculares muy molestos como picor, enrojecimiento, sensación de cuerpo extraño, párpados hinchados, lagrimeo y sensibilidad a la luz. Su intensidad puede incrementarse con el uso de las lentillas, por lo que lo ideal son las lentillas desechables o extremar la limpieza y desinfección diarias.

En todo caso, siguiendo las recomendaciones del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO), la incomodidad ocular disminuirá si se utilizan sólo cuando los niveles de polen en la atmósfera son más bajos (consultar la información facilitada por entidades competentes según zona, época y hora del día).

No salir al aire libre en días de viento y viajar en coche con las ventanillas subidas, así como extremar la higiene diaria, evitar frotarse los ojos, y evitar ambientes con polvo o agentes irritantes (humo, cloro) que agraven los síntomas son otros consejos.

A modo de precaución, se recomienda utilizar gafas de sol en la calle para protegernos del polen. Del mismo modo, evitaremos salir a la calle en las horas de mayor polinización (primeras horas de la mañana y al atardecer) y mantendremos la casa y nuestro puesto de trabajo libre de polen, ayudándonos de purificadores de aire.

Independientemente de que utilicemos lentillas o no, el médico puede recetarnos tratamientos para alergias: los oculares que suelen consistir en colirios con antihistamínicos o esteroides, así como tratamientos orales complementarios.

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