El ozono en la potabilización del agua residual

Ser un gas oxidante muy fuerte hace del ozono una gran herramienta en la potabilización del agua. Su uso reduce o elimina los olores, colores y sabores desagradables que pudiera tener el agua que usamos para beber. Pero, sobre todo, lo más importante es que el ozono la desinfecta de forma inofensiva para el organismo humano y también para el entorno.

Una de las aplicaciones típicas de este gas natural es el tratamiento del agua para beber, utilizándose el ozono en este proceso para diversos fines, como la desinfección y control de algas, la oxidación de contaminantes orgánicos e inorgánicos, la oxidación de la materia orgánica natural o, por ejemplo, la mejora del proceso de coagulación-floculación.

Asísmismo, para la potabilización del agua el ozono suele aplicarse a modo de preozonización, es decir, como una primera desinfección antes de llegar a la potabilizadora o luego, ya directamente en las plantas de tratamiento de aguas. En esta segunda opción, la más común, el ozono controla sabores y olores con una higienización que elimina metales como el arsénico, el hierro o el  manganeso.

La denominada ozonización intermedia y la postozonización son los otros dos momentos en los que suele utilizarse el ozono dentro de la secuencia de potabilización del agua. Se lleva a cabo antes de la filtración y de la floculación, facilitando la biodegradabilidad y posterior filtrado, siendo la fase de postzonización la que finalizaría el tratmiento del agua. En ella, se desinfecta con mayor o menos profundidad, dependiendo de los niveles de purificación logrados durante la preozonización.

La corta vida del ozono hace imposible su transporte, por lo que debe utilizarse inmediatamente en el mismo lugar donde ha sido generado. Por ello se trata de un gas que hay que producir en la misma planta de producción de agua potable mediante ozonizadores.

La dosis de ozono requerida y la actuación óptima de los generadores de ozono para agua se calculan dependiendo del nivel de polución del agua a tratar, así como de otros factores circundantes.

Actualmente hay en el mundo más varios miles de ciudades con potabilizadoras que utilizan tratamientos con ozono, y su número no cesa de crecer. Todas ellas cumplen las más rígidas normas de seguridad alimentaria. Podemos afirmar, por lo tanto, que su éxito como potabilizador de aguas está más que probado.

Oxidar elementos inestables, facilitar la filtración y floculación, desinfectar, decolorar y desodorizar son los principales efectos del proceso de oxidación provocado por el ozono en el agua, todo ello sin dejar residuos. A diferencia del cloro, uno de los productos más utilizados para la desinfección de aguas, cuyo potencial cancerígeno hace del ozono una interesante alternativa a aquél.

La eficacia del tratamiento del agua con ozono es indiscutible oxidando la práctica totalidad de las sustancias y eliminando olores y sabores presenten en ella. No en vano se trata del más eficaz bactericida y virucida del mundo, y su utilización en el tratamiento de la potabilización del agua puede aprovecharse en distintas fases del mismo.

Un comentario en “El ozono en la potabilización del agua residual

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *