Purificador de Aire Familiar. OzonoHogar

Efectos de la alergia al polen en el estado físico y mental

Las crisis alérgicas provocan ansiedad en quien las padece, sobre todo cuando se sufren las primeras veces. La falta de experiencia y no tener medicaciones a mano nos pueden poner al borde de un ataque de nervios. A su vez, un cierto grado de nerviosismo siempre suele estar presente cada vez que aparecen los síntomas, por acostumbrado que esté el paciente.

Efectivamente, quienes padecen la alergia al polen lo saben bien. Los síntomas de lagrimeo, tos, hinchazón, irritación ocular y nasal, problemas respiratorios y estornudos nos hacen sentir una inquietud y sensación de angustia que puede derivar en una ansiedad que debemos aprender a controlar.

Hemos de tener presente que las alergias a la floración de algunas plantas son episodios de duración determinada. Por mucho que nos parezcan eternas cuando se presentan, las crisis alérgicas afrontadas con serenidad pueden acortarse y resultar menos agresivas.

Nos ayudará a mantener la calma respirar sin estrés, preferentemente con el diafragma o el abdomen, pero no con el tórax, beber un vaso de agua o zumo y tener a mano la medicación adecuada, como por ejemplo un broncodilatador.

Algunos efectos en nuestro estado físico se relacionan con las molestias propias de los síntomas, impidiéndonos respirar con normalidad y provocándonos una sensación de decaimiento y cansancio general que también nos afecta mentalmente. Otros vienen de la mano de los mismos tratamientos para las alergias, pues algunos de ellos pueden dar sueño y provocar un agotamiento como consecuencia de sus efectos secundarios. Los de última generación son menos agresivos en este sentido, por lo que se aconseja consultar este aspecto con el especialista. Y, por supuesto, a los alérgicos se les desaconseja el ejercicio físico en momentos álgidos de polinización (conviene estar al tanto de la información sobre zonas y días).

Evitar o reducir la intensidad de estas molestas reacciones de nuestro organismo está al alcance de nuestra mano en muchas ocasiones. Los purificadores de aire, por ejemplo, son de gran ayuda en estos casos: no sólo proporcionan un ambiente más confortable en el hogar, en el lugar de trabajo o en el establecimiento donde estén funcionando. Las variadas tecnologías que actúan en un mismo aparato los convierte en una fantástica opción a la hora de combatir las alergias (al polen, esporas, polvo, pelo de mascotas…) y asegurar nuestro bienestar físico y mental.

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