Limpieza de habitaciones de hotel con ozono

El problema de las alergias en hoteles

Cada vez son más los hoteles que se convierten en un lugar seguro para las personas que sufren alergias respiratorias y buscan una estancia confortable, que no amenace su salud.

Conseguir un hábitat saludable, libre de partículas alergénicas como el polvo o el polen, marca la excelencia de un hotel, y sus servicios han de garantizar estas condiciones de habitabilidad desde el mismo hall hasta el restaurante, los pasillos o cada una de las habitaciones.

La limpieza del hotel con productos no químicos, una aspiración frecuente, la limitación de cortinas, alfombras, tapizados y moquetas, así como la utilización de generadores de ozono o purificadores de aire en sus distintas dependencias son algunas de las medidas que ponen las bases necesarias para conseguir un hotel más libre de alérgenos.

Lógicamente, nunca lograremos eliminarlos totalmente, pero este mayor control ambiental marcará la diferencia en cuanto a bienestar y tolerancia por parte de posibles huéspedes alérgicos con síntomas de alergia como el asma, bronquitis, lagrimeo, enrojecimiento y picor de ojos. Del mismo modo, los huéspedes no alérgicos también se beneficiarán de forma considerable de un entorno más limpio y fresco.

Otras medidas que podemos adoptar a la hora de darle este valor añadido al establecimiento pasan por controlar el tiempo de ventilación de las habitaciones y demás estancias en temporadas de floración. Bastan diez minutos para renovar el aire de una habitación, y con un purificador del aire portátil o mural incluso podemos evitar la apertura de ventanas. Además, se recomienda el cambio de ropa de cama y toallas con frecuencia, almohadas, elegir colchones de gomaespuma o látex y aspirar a menudo. Es importante mantener la humedad ambiental por debajo del 50%, sin llegar a superarse los 22ºC de temperatura.

También se aconseja limitar el acceso de mascotas a zonas comunes equipadas con dispositivos de purificación que dispongan de filtración eficaz de epitelios de perros y gatos y otras partículas nocivas presentes en el aire. En caso de dejarlas entrar en habitaciones, éstas quedarían reservadas luego para clientes que también entraran con mascota o no tuvieran problemas alérgicos, pues las partículas pueden permanecer suspendidas durante varios meses.

El tabaco debe limitarse lo máximo posible, delimitando las zonas de fumadores de forma estricta. Pensemos que el humo agrava las alergias, en especial las  primaverales, y en este caso el tratamiento del aire con purificadores también son la solución. Rizando el rizo, sería ideal una carta que ofrezca alimentos que ayuden a un sistema inmunitario fuerte y que, por ejemplo, disponga de zumos, postres o platos con ingredientes que mejoran la respuesta a las alergias al polen (manzana, zanahoria, arroz integral o piña, entre otros muchos).

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