Causas y síntomas de la alergia primaveral

La alergia primaveral es una afección que aparece a causa  del polen de algunas plantas y que afecta a muchas personas con la llegada de la primavera. Los desórdenes en nuestro sistema inmunológico causados por los hábitos alimenticios y por nuestro estilo de vida también contribuyen de una manera importante a que cada vez sean más las personas que padecen este tipo de alergia.

Un estilo de vida en el que sea protagonista un exceso de trabajo, un sueño insuficiente o un ritmo estresante, junto con algún tipo de causas emocionales y por supuesto una alimentación desequilibrada donde se abuse de salazones, alimentos de origen animal como embutidos, del tabaco, del alcohol y de bebidas gaseosas y dulces, pueden dar lugar a la aparición de los temidos síntomas de las alergias, aún cuando no se hayan padecido con anterioridad.

Las manifestaciones más comunes de la alergia primaveral son el enrojecimiento y picor de los ojos, una congestión nasal, gastritis, conjuntivitis y rinitis. Para ayudar a aliviar estos síntomas es importante acudir a la consulta del doctor antes de que dichos síntomas se hagan más severos. Con un tratamiento apropiado se pueden reducir considerablemente, máxime si lo apoyamos con terapias naturales, homeopatía o plantas medicinales. Por ejemplo en caso de sufrir de asma leve podemos ingerir una infusión preparada con ortiga y tomillo o manzanilla. Si el problema es una rinitis alérgica puede usarse eucalipto en hojas, lavanda, fumaria y llantén para aliviar sus efectos y si hacen su aparición los eczemas en la piel,  podemos preparar una infusión con diente de león, bardana y fumaria.

De cualquier manera hay que tener en cuenta que la respuesta de cada persona variará en función de los años que lleve con la alergia primaveral  y de su edad, pero es probable que con un ligero cambio en la alimentación y con la ayuda de estas plantas medicinales se consigan unos resultados favorecedores que pueden completarse con el uso en el hogar de aparatos creados para la eliminación de las sustancias nocivas para las personas alérgicas, como el polvo o el polen y que son conocidos como purificadores de aire.

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