Agua ozonizada

Tratamiento de aguas residuales para riego

Las aguas residuales domésticas o industriales pueden utilizarse para riego agrícola de cultivos, sobre todo los no destinados al consumo humano directo, como forrajes y otros vegetales de uso industrial. Los generadores de ozono constituyen la tecnología más fiable para el logro de un agua con todas la garantías.

La escasez mundial del agua como recurso de primera necesidad es una realidad que obliga a buscar métodos de aprovechamiento de las aguas residuales. Con su reutilización controlada mediante tratamientos para el agua se protege el entorno y se aumenta el potencial de los recursos hídricos.

Además, los cultivos aumentan su productiviad al beneficiarse del aporte de nutrientes y materia orgánica que pudiera haber en el agua reciclada, sobre todo si ésta es doméstica. Eso sí, el agua utilizada siempre ha de ser tratada, pues de lo contrario estaríamos introduciendo microorganismos patógenos, así como tóxicos industriales peligrosos para la salud.

En este sentido, la ozonización se ha convertido en un probado tratamiento del agua, tan eficaz (esterilizador) como inocuo para la salud. En la práctica, la combinación del ozono con otras tecnologías nos posibilita el reúso de las aguas sin problemas de carga orgánica, inorgánica ni microbiológica.

La actuación conjunta de distintas tecnologías durante el tratamiento de los residuales para riego se diseña en función de las necesidades de cada caso concreto. Se tendrán en cuenta factores como la calidad del agua a tratar y el nivel de desinfección deseado. Finalmente, se conseguirá el objetivo de remover los contaminantes que impiden cumplir con la calidad de agua exigida por la normativa para el riego agrícola.

Al margen de una rentabilidad productiva en agricultura intensiva o extensiva, el uso de aguas tratadas puede destinarse también al riego de áreas verdes como campos de golf, jardines o zonas ajardinadas en hoteles y demás lugares turísticos. Sea uno u otro uso, lo cierto es que las aguas tratadas con ozono suponen un ingente ahorro de metros cúbicos de agua, logrando que el producto final se adapte a cada uso concreto. En este aspecto, el enorme potencial del ozono permite conseguir un agua a la carta, sin techo de calidad.

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