Recuperación de aguas pluviales con ozono

Sin duda, el ozono tiene un amplio campo de aplicación como purificador de aguas. Su inocuidad y eficacia convierten la tecnología del ozono en una alternativa fiable y ecológica realmente atractiva para el tratamiento de aguas pluviales.

El agua es un valiosísimo recurso que brilla por su escasez, y el mundo actual no cesa de generar tecnologías para el tratamiento de las aguas residuales y de las aguas pluviales, ofreciendo nuevos tratamientos para que puedan ser reutilizadas en los más diversos usos.

La ozonización es un método relativamente nuevo, que ya goza de una larga y exitosa trayectoria en el tratamiento de las aguas. En concreto, los generadores de ozono han demostrado sobradamente que consiguen desinfectar de forma sencilla el agua de lluvia recolectada para fines que pueden ser muy distintos, como el riego agrícola o de jardines, los procesos industriales, los servicios recreativos e infinidad de otros usos y procesos en los que se necesite agua con elevada calidad.

En su mayoría son equipos fáciles de instalar que, tras una primera desinfección, envían el agua a un depósito donde recibe un segundo tratamiento y se distribuye a través de un circuito hidráulico propio.

Gracias a las propiedades oxidantes de este gas natural, su contacto con el agua elimina partículas y microorganismos presentes en ésta, con un resultado óptimo: agua limpia y segura.

Normalmente, las aguas de lluvia suelen tener menos polución que las residuales, si bien todo método de desinfección profesional con ozono partirá de un análisis de su nivel de contaminación. Un primer dato que también irá acompañado de un estudio acerca del equipo idóneo para las necesidades concretas, así como de su instalación y de un seguimiento regular del funcionamiento.

El nivel de contaminación de las aguas y el uso que quiera dárseles determinará la concentración de ozono necesaria para conseguir la purificación deseada. En todo caso, el ozono es un gas inocuo en  contacto con el agua, evitando la producción de sustancias tóxicas propias de otros desinfectantes, como el cloro. A diferencia de éste, el ozono no deja residuos, ya que produce una destrucción biológica de forma natural, y también oxida los metales para luego poder eliminarlos fácilmente a través de un simple filtro.

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