Generadores de ozono en la conservación industrial de hortalizas y verduras

El origen biológico de las verduras y hortalizas hace de ellas un alimento de difícil conservación y procesado a nivel industrial. Difícil, pero no imposible si buscamos soluciones tan inocuas como eficaces. Gracias a la tecnología del ozono,  el camino que recorren desde el cultivo hasta el consumidor final parecerá mucho más corto.

Y nos lo parecerá porque el ozono puede ayudarnos a garantizar su frescura retrasando un deterioro microbiológico poco saludable que también puede echar a perder el  producto, y con él tanto dinero y esfuerzos.

¿Pero, por qué se produce este deterioro? Las causas pueden ser muy diversas: biológicas, enzimáticas, fisicoquímicas, de alteración del pH, de la temperatura o ser una reacción del empleo del agua.

Son alteraciones que modifican texturas, olores y sabores, las llamadas características organolépticas del producto, y que pueden evitarse con la ozonización de estos alimentos. En concreto, el sistema consiste básicamente en desinfectar vegetales (frutas y verduras) con agua ozonizada y controlar con ozono la conservación.

También es importante la desinfección de los locales donde se manipula, conserva y distribuyen los alimentos, ya sean grandes naves de almacenamiento o los mismos comercios que venden al pormenor. En todos los casos, el ozono ofrece soluciones de higiene del entorno para alargar la vida de los productos.

Sin duda alguna, el tratamiento de productos frescos con ozono es una mejor opción que hacerlo con químicos. Éstos no sólo afectan a sus condiciones organolépticas, sino que también suponen un riesgo para la salud del consumidor. Por contra, el ozono es completamente inocuo, por lo que las alteraciones son mínimas.

Los beneficios de los generadores de ozono en la conservación de verduras y hortalizas son numerosos. Básicamente, aumenta el tiempo de conservación del alimento en su mayor nivel de frescura, retrasando la maduración hasta un 30 por ciento. Ello, por otro lado, nos permite aumentar el tiempo de almacenamiento.

Además, esteriliza los locales y herramientas donde se procesa o distribuye el alimento, desodorizando ambientes y purificando aguas de lavado con una eficacia espectacular.

Estas ventajas higiénico-sanitarias se logran gracias al gran poder desinfectante del ozono, un gas natural que resulta inofensivo para la salud humana aplicado en las condiciones adecuadas.

No en vano, el ozono es el oxidante más poderoso que existe para tratamientos del agua y del aire en la desinfección agrícola e industrial de alimentos. De hecho, su potencial para conseguir una higiene alimenticia en la desinfección de frutas y verduras mediante la ozonización del agua y del ambiente aún no conoce límites.

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