Ambientes interiores sin olores

Ambiente saludable con generadores de ozono

Existe un ambientador natural rayano en lo ideal, que proporciona un ambiente limpio, libre de gérmenes, virus, humedades… y sin efectos secundarios para el organismo ni tampoco para el entorno. No, no estamos soñando, se trata de un milagrito de la ciencia sumada a una tecnología de fácil uso, consistente en la aplicación de ozono para eliminar bacterias y olores presentes en el aire o en objetos, sin necesidad de camuflarlos.

Es sabido que un entorno agradable requiere de una atmósfera pura o, en su defecto, purificada con el objeto de ahuyentar olores y sustancias potencialmente dañinas para la salud, como las bacterias, los hongos o el moho.

¿Pero, cómo lograrlo cuando todo parece estar en contra? Para limpiar un ambiente enrarecido podemos recurrir  a ambientadores o productos de limpieza químicos, algo no demasiado recomendable por razones de salud y medioambientales. Es mucho mejor intentar hacerlo de forma natural, por ejemplo ventilando una estancia o, en casos más difíciles, utilizando un generador de ozono adaptado a las necesidades de cada situación.

El uso de los generadores de ozono, aplicables tanto en lugares públicos como en el hogar, consigue que cada estancia huela de forma natural, recupere su olor propio, y se transforme en un lugar más confortable y saludable.

Combatir los hongos y los mohos que se forman en las paredes y techos de las casas, sobre todo en los cuartos de baño, o también en lugares públicos como gimnasios o piscinas, es una de las aplicaciones de los generadores de ozono con resultados óptimos.

En estos casos, se gana en calidad de vida en muchos aspectos, pues no sólo acaba con los olores que provocan las humedades, sino que también erradica los problemas de salud que estos lugares insanos pueden acarrearnos, incluida la eliminación de virus y demás microorganismos.

Para solucionar estos problemas, los generadores de ozono disponen de diseños que se adaptan a las necesidades de cada situación y lugar. Todos ellos, sin embargo, cumplen un mismo objetivo: descomponer y destruir los agentes patógenos presentes en el aire o en algún objeto (tejido, alimento, agua, utensilio de cocina…), e incluso en nuestro propio cuerpo.

El secreto del tratamiento con ozono está en el poder de oxidación del ozono, que lo convierte en un increíble desinfectante (5.000 veces más potente que el cloro) y eliminador de olores. Ello hace posible esta acción purificadora ecoamigable, inocua, fácil, rápida y eficiente.  Así, con el uso gradual de los generadores de ozono logramos quitar el mal olor y dejar brillar un ambiente fresco, limpio, oxigenado, es decir, mucho más saludable.

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