Generadores de ozono en piscinas y balnearios

Agua tratada con ozono: potable y apta para el riego o piscinas

El agua es un elemento básico de la naturaleza, que se convierte en un recurso de inestimable valor cuando cumple con la condición de ser apta para el uso y consumo humanos, ya sea a través de una potabilización o de un tratamiento purificador con ozono que permita el riego, el baño o su uso a nivel industrial.

Una de las formas de purificarla es utilizando máquinas de ozono para el tratamiento del agua. Sin importar de dónde provengan, ya sean residuales, reutilizadas en balnearios o piscinas, para uso industrial o destinadas para beber, el poder oxidante del ozono transforma el agua no apta en un agua purificada, que puede beberse o utilizarse para los más distintos fines.

El tratamiento del agua con ozono desinfecta el agua y consigue evitar malos olores, sabores, así como feos colores asociados a su falta de pureza. Lo hace posible  el poder oxidante y desinfectante de este gas natural, tanto de la materia orgánica como de la inorgánica presente en la misma.

Un agua incolora, inodora e insípida, como reza la famosa frase, es posible mediante un proceso que oxida las sustancias que provocan su enrarecimiento en lo gustativo, visual y olfativo, y que resulta completamente inofensivo tanto para nuestro organismo como para el medio ambiente.

Ozonizar el agua es una solución para las más diversas necesidades: evita contagios e infecciones potabilizando el agua de un modo eficaz. En los hogares permite lavar utensilios de cocina y alimentos, sobre todo frutas y verduras para eliminarlos restos de plaguicidas, concretamente mediante un aparato que se acopla al mismo grifo. Del mismo modo, se pueden instalar depósitos de agua para tratarla con ozono en casa, así como en industrias de la alimentación o en empresas recreativas, relacionadas con las piscinas, los jardines o zonas verdes, los balnearios, etc.

En el tratamiento del agua de las piscinas, el ozono es un gas utilizado con éxito en  no sólo por su poder descontaminante, sino por resultar inofensivo para la salud y, importante también, por no conferirle los olores añadidos que sí aporta el cloro, tradicionalmente usado para este fin.

Como todo tratamiento de desinfección con ozono, para resultar eficaz ha de contarse con un equipo instalado en el mismo lugar, que permita un uso continuo. Recordemos que el ozono es un gas inestable, cuya duración no supera los veinticinco minutos, por lo que la accesibilidad a la fuente que lo genera es fundamental para poder beneficiarnos de sus efectos.

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