Respira hondo

LOS JUEVES DEL OZONO… SIN OZONO

Ayer estaba tomando la tensión a una persona a quien estas cosas ponen muy nervioso. En la primera medida me di cuenta de que, con la otra mano, daba golpecitos frenéticos en el brazo del sillón, con los ojos clavados en la pantalla del aparatito. Resultado: 16-8. Empezamos de nuevo, y peor: 17-8. Las pulsaciones, claro, cada vez más altas.

Bien, veamos, se está poniendo histérico”, me dije. Él lo negó, por supuesto.

-Vamos a hacer un experimento. Ponte cómodo, que parece que estás a punto de saltar de la silla. Vale, muy bien. Ahora respira.

-Estoy respirando

-Evidentemente, porque no estás azul. Pero ahora respira HONDO.

Así entre protestas, bromitas y sarcasmos, conseguí distraer su atención del aparato y, sin darse cuenta, ¡ta-chaan!: 13-7. Repetimos la medida y no pasó de 13. ¿Qué quiere decir esto, que lo de la tensión es un cuento chino? ¡NOOO!

Evidentemente hay una tensión arterial física, que podemos tener más alta o más baja. Pero si a esa añadimos la tensión emocional, dependiendo de las circunstancias, sí se nos pueden disparar los valores: nuestro estado mental incide directamente en el físico. Y el estado emocional va unido a la respiración. Cuando nos embarga una emoción intensa nuestra respiración se ve afectada pero, y aquí está lo bueno, de la misma manera, nosotros podemos cambiar nuestras emociones cambiando nuestra respiración.

Muchos estudios han demostrado que las técnicas de respiración no sólo reducen el estrés y la ansiedad, sino que también favorecen un buen estado de salud en general.[1] Los estados de nerviosismo o ansiedad, frecuentemente se asocian a respiración superficial y dolores musculares.

Cuando notes que el estrés se te sube a la cabeza, prueba esta técnica de respiración, no tardarás más de 5 ó 10 minutos:

  •  Busca un lugar tranquilo donde sentarte cómodamente. Deja las manos en el regazo y cierra los ojos.
  •  Durante los primeros minutos céntrate en el ritmo natural de tu respiración. Toma aire por la nariz y dirígelo a la parte más baja del tórax, notando cómo se separan las últimas costillas y se hincha el abdomen. Reten el aire unos 3 segundos, y comienza a soltarlo por la boca con los labios levemente cerrados, como si soplaras suavemente. Mientras haces esto, siente tus músculos relajándose y visualiza estas simples palabras: respirar es bienestar.
  • A medida que continúas respirando lentamente, concentra tu atención en los músculos de los ojos. Al inspirar por la nariz y exhalar por la boca, imagina la sensación de bienestar subiendo desde los ojos hacia la frente, alrededor de las orejas y sobre tu cabeza. A medida que tu rostro comienza a relajarse, sube levemente las comisuras de los labios en una leve sonrisa.
  • “Suelta” todo lo que puede preocuparte: miedos, agobios… Piensa que todo ello se desvanece mientras la sensación de bienestar va bajando por tu cuerpo. Si tu atención se desplaza a otras cosas, vuelve a concentrarte en el ritmo de tu respiración.

Intenta practicar esta técnica al menos una vez al día. Dos veces al día es aún mejor. Si lo consigues, verás que no sólo mejora tu salud mental y emocional, sino que también mejora tu sensación general de bienestar.

La respiración completa es la mejor herramienta a nuestro alcance para normalizar los estados de nerviosismo, irritabilidad y ansiedad provocados por factores exógenos (como el trabajo, los estudios, malos hábitos, etc.), y disminuir la tensión muscular y la fatiga. Identificar estas situaciones nos permitirá actuar sobre ellas de la manera más natural que existe: respirando.

Trata además de respirar un aire puro, libre de microorganismos, ácaros y polen para conseguir los mejores resultados. Eso es: ¡pon un purificador de aire en tu vida!

Saludos



[1] Por ejemplo, la American Journal of Hypertension publicó un estudio que demostraba cómo estas técnicas ayudan a bajar la presión arterial. El mismo estudio también mostró una disminución del 23% en el uso de fármacos antihipertensivos entre las personas que las practicaron.

Otro estudio de Harvard concluyó que la respiración puede reducir el dolor y la producción de la hormona del estrés, el cortisol. Esto es además significativo, ya que altos niveles de cortisol están asociados con un envejecimiento anormal.

2 comentarios en “Respira hondo

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