Plaguicidas y Ozono

Los plaguicidas o biocidas son compuestos químicos o mezclas de sustancias que se emplean con el objetivo de repeler, exterminar o controlar todos los seres vivos, tanto animales como vegetales con propiedades parasitarias, que sean considerados como plagas para los cultivos.

El objetivo del uso de estos compuestos es proteger y mejorar el rendimiento de la producción en el área agrícola reduciendo las pérdidas que estos agentes puedan llegar a provocar; y aunque no todos sean obligatoriamente venenos, todas estas sustancias pueden resultar tóxicas para los seres vivos, ya sean plantas, humanos o animales, dependiendo de la concentración en la que se utilicen.

Por otro lado, de acuerdo con la Convención de Estocolmo en Contaminantes Orgánicos Persistentes, 10 de 12 de los más peligrosos y persistentes compuestos orgánicos son plaguicidas y tienen efectos tanto en el ámbito ambiental como en el de la salud. Por ello es de vital importancia la apropiada eliminación de toda sustancia catalogada como plaguicida mediante el lavado con agua ozonizada para proteger la salud de la familia.

Los plaguicidas en realidad son sustancias que comprenden un vasto grupo, no obstante todas se pueden clasificar en 4 grandes familias:

Desinfectantes y productos biocidas generales: En esta categoría se incluyen los productos biocidas destinados a la higiene humana, desinfectantes utilizados en el ámbito doméstico y en la salud pública, así como otros productos utilizados para desinfectar el aire, las superficies, los materiales, el equipamiento y el mobiliario y que no se utilizan en contacto directo con los productos alimenticios o alimentos para animales en lugares privados, públicos o industriales.
Productos de protección empleados para tratar el interior de contenedores: Comprenden los productos de protección para el celuloide, la madera, las fibras, el cuero, el caucho y los materiales polímeros, etc.
Productos antiparasitarios: Dentro de esta categoría se encuentran los raticidas, los insecticidas y demás preparados para luchar contra aves, moluscos, ácaros, etc.
Otros biocidas: Existen otros biocidas como los utilizados para la protección de alimentos o los alimentos para animales, los productos quitamanchas, los productos utilizados para embalsamar o los utilizados contra los diferentes parásitos.

Este último grupo de compuestos, que pertenecen a la última de las categorías anteriormente nombradas, pueden ser agrupados de varias formas dependiendo de los factores que se tomen en cuenta. Por ejemplo, según su presentación, es decir, el modo en el que los diferentes productos se comercializan o se aplican, se clasifican como gases, cristales o líquidos. Otra forma en la que suelen agruparlos es por su composición química, es decir si son carbamatos, arsenicales, organoclorados, organofosforados, etc. También pueden encontrarse clasificados según su blanco de acción, es decir, que se clasifican tomando como base la plaga contra la que van dirigidos, por ejemplo los insecticidas, los cuales eliminan la población de insectos; o los fungicidas, que son sustancias que evitan el crecimiento de hongos en los cultivos.

El nivel de toxicidad es quizás la manera más importante de agrupar estos compuestos, ya que permite conocer el nivel de peligrosidad del producto que se está empleando. Los grupos en los que se catalogan las diferentes sustancias son: baja toxicidad, tóxicos, nocivos y muy tóxicos. El ozono es la herramienta clave y de fácil utilización para la eliminación de diferentes grupos de plaguicidas en la industria alimentaria. Mediante generadores de ozono domésticos podemos eliminar los plaguicidas de nuestras frutas y verduras en el hogar puesto que estos generadores permiten obtener agua ozonizada, con la cual se pueden lavar todos los productos alimenticios de origen agrícola, eliminando los residuos químicos que pudieran presentar en su superficie.

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