No te cuento más cosas del ozono

POR AHORA…

¿A que te ha pasado alguna vez, eh, que te quedas como abducido delante de algún programa infumable y no puedes cambiar de canal? Pues el otro día estaba yo en ese estado, tragándome uno de esos “info-comerciales” que pretendía venderme un maravilloso utensilio de cocina.

Sí, claro ¿Qué me vas a decir tú de las maravillas del cacharro, si quieres vendérmelo?-pensaba yo sin conseguir alargar la mano hasta el mando.

Supongo que es lo que de entrada pensamos todos cuando “olemos” una venta, sospechando que el pardillo de turno somos nosotros.

Sin embargo, también sabemos que hay empresas de absoluta confianza y cuáles son. (Por si es la primera vez que nos ves te diré, entre nosotros, que somos una de esas).

Personalmente, no estaría exponiendo aquí el uso del ozono como eficaz desinfectante si no hubiera comprobado por mí misma sus extraordinarias cualidades. De hecho, comencé a trabajar en Cosemar ozono mientras esperaba fecha para la lectura de mi tesis doctoral (soy Doctor en Ciencias Biológicas, sí; comprende que tengo que lucir el título, que me costó lo mío. Impresiona, ¿no?), tras enamorarme del concepto que Ángel Sereno, su fundador, supo transmitirme con su entusiasmo por la idea de llegar a sustituir los desinfectantes químicos por un producto incluso más eficaz, de baja toxicidad (ninguna en agua) y, lo más importante para mí, NO CONTAMINANTE, completamente ecológico y degradable en cuestión de minutos.

Así, a lo largo de los años, solucionando los problemas que nuestros clientes nos planteaban o diseñando nuestros propios ensayos en colaboración con universidades y laboratorios independientes, hemos ido descubriendo fascinantes horizontes, nuevos campos de aplicación que no dejan de ampliarse: usos cosméticos (el ozono, fíjate tú, resulta fantástico en conjunción con el aceite de oliva virgen, por ejemplo. Sí, sí: aceite ozonizado. Yo lo utilizo incluso como mercromina), usos médicos (seguro que has oído hablar de la ozono-terapia para las varices o la hernia discal), sistemas de minimización de impacto ambiental, como la recuperación de aguas residuales o el ahorro energético y de agua en lavanderías industriales…

Así pues, a pesar de la natural desconfianza inicial que nos suscita a todos lo desconocido, quiero que te quede claro que tras la marca COSEMAR OZONO  se encuentra un eficiente grupo de gente ilusionada con su trabajo, que cree en lo que hace y por eso lo hace bien, años de labor investigadora y comercial y un enorme interés por tus ideas, sugerencias y necesidades. Y por tu curiosidad, que puede ayudarnos a seguir ampliando horizontes.

¡Por cierto! Finalmente me arriesgué y compré el dichoso utensilio de cocina y… ¡Funciona! Claro que, ¿quién desconfía a estas alturas de El Corte Inglés?

Eso es Cosemar en el mundo del ozono: si no estás satisfecho, te devolvemos tu dinero.

Nos vemos por aquí…

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