Pollo: Salmonella versus Ozono

El pollo: Sus derivados y su peligrosa relación con la Salmonella Versus Ozono

Los diferentes casos que se han presentado a lo largo de la historia, obligan a evaluar los sistemas higiénicos de producción y las características de elaboración de alimentos para impedir la aparición de nuevos brotes por medio de la mejora de estos y el uso de nuevas tecnologías que permitan obtener niveles más elevados de higiene durante la producción.

Entre las mejoras a desarrollar se encuentra lavarse las manos correctamente  con un equipo que proporcione la ozonización del agua suficiente y con frecuencia por parte del personal, además de utilizar una indumentaria que protejan al producto del contacto con las bacterias que puedan poseer los miembros del personal. De igual forma, deben establecerse unos adecuados criterios de limpieza y desinfección que impidan la proliferación de patógenos en las superficies de trabajo. Siempre en recomendable el tratamiento por ozono en las cámaras de frío o en las salas de manipulación o despiece.  Una limpieza inadecuada dejará restos de material nutritivo para los microorganismos, mientras que la desinfección en continuo con OZONO, reducirá la carga total de microorganismos en las superficies, lo que reducirá la probabilidad de que los potenciales patógenos lleguen en algún momento al alimento elaborado. Un buen diseño de la instalación así como la correcta utilización de  generadores de ozono impedirá que el producto pueda tener pasos hacia atrás en la cadena, es decir, que siempre vaya hacia adelante y así eliminar la mayor cantidad de puntos ciegos que puedan existir en la instalación, esta condición es también determinante para reducir el riesgo de microorganismos y posibles contaminaciones cruzadas.

La información de la que disponen los consumidores es esencial para ayudar a mejorar la higiene de los locales de venta y distribución y los productos. En este sentido, es importante que los locales a los que se acude a comprar productos preparados estén correctamente refrigerados, algo que el consumidor puede apreciar de forma fácil. También es necesario que tengan a disposición de sus clientes los comprobantes de certificados de control microbiológico en cámaras de frio.  Además, resulta primordial observar la higiene del local y del personal, todos estos factores permiten determinar cómo se trabaja el producto. Verificar si los productos están fríos y elaborados y envasados de forma adecuada es otro de los puntos esenciales que debe tener en cuenta el consumidor. Finalmente, es importante destacar que, una vez abierto el envase, la función preventiva queda eliminada, lo que implica un consumo inmediato del producto. En cuanto a las sobras, es aconsejable no volver a usarlas, especialmente si se han dejado a temperatura ambiente durante un tiempo.

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