Hepatitis A

Hepatitis A: Cuidado con el bronceado Amarillo

La Prevención con Ozono por posible Infección por el Virus de la Hepatitis A

Para un diagnóstico de hepatitis A siempre hay que sospechar cuando haya antecedentes de ictericia en parientes, compañeros, amigos de pacientes febriles o con otros síntomas de una probable hepatitis. Igualmente se debe tener en cuenta en viajeros que provengan de zonas endémicas con clínica de hepatitis. Por lo general se hace el diagnóstico diferencial de acuerdo a la edad del sujeto. Ictericia fisiológica del recién nacido, anemia hemolítica, sepsis y atresia biliar en el neonato. En los lactantes se debe descartar la presencia de quistes del colédoco y carotenemia. Durante la infancia una infección por el Virus de la Hepatitis A debe diferenciarse del síndrome urémico hemolítico, Síndrome de Reye, Paludismo, Leptospirosis, Brucelosis, cálculos biliares e infecciones graves. Enfermedades como el lupus eritematoso sistémico; o la presencia de sustancias como toxinas hepáticas y fármacos como por ejemplo el acetaminofen y el ácido valproico suelen dar síntomas similares a la hepatitis A.

Los Principales parámetros serológicos se basan en la detección en sangre de anticuerpos anti-VHA: en el caso de una infección aguda suele presentarse un aumento de inmunoglobulina M anti-VHA. Posteriormente la inmunoglobulina G aparece después de 3 a 12 meses de la infección inicial. El virus es excretado en las heces del paciente durante un periodo que va desde 2 semanas antes del comienzo de la enfermedad, hasta 1 semana después de que desaparecen los síntomas, por lo que se puede realizar un cultivo viral. Pueden estar elevadas las enzimas ALT, AST, bilirrubina, fosfatasa alcalina, 5-nucleotidasa y gamma glutamil transpeptidasa.

La Prevención mediante un eficiente cuidado en la higiene y desinfección de manos mediante un Generador de ozono domestico como el tipo BetaOzono, ayuda a prevenir de forma eficaz y simple esta grave enfermedad.

No hay tratamiento específico disponible para una infección por el virus de la hepatitis A, pero generalmente se recomienda al paciente permanecer en reposo mientras pasa la fase aguda de la enfermedad. Es crítico que las personas que padecen de esta patología eviten la  ingesta de cualquier sustancia que sea tóxica para el hígado incluyendo las bebidas alcohólicas. También es importante mantener y vigilar el equilibrio electrolítico, nutricional y los niveles de hidratación en el paciente. En lo posible se sugiere evitar la dieta con grasas complejas. No seguir el tratamiento, comúnmente deriva en la aparición de complicaciones a los demás órganos del cuerpo. Usualmente, el médico suministra medicamentos para aliviar los síntomas como el dolor, la fiebre y el malestar general. La ingesta de dulces, caramelo macizo principalmente, zumos y helados contribuye con el alivio de las náuseas asociadas a la hepatitis. La recuperación básicamente dependerá de factores como la edad del paciente, el estado general de salud e historia médica del individuo, qué tan avanzada está la enfermedad y la tolerancia a los medicamentos, procedimientos o terapias aplicadas. Frecuentemente la mayoría de las personas se recuperan de la infección de la hepatitis A sin intervención médica.

 

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