El Ozono en la Eliminación de la Bacteria Campylobacter Jejuni.

INFECCIONES ALIMENTARIAS POR CAMPYLOBACTER JEJUNI

 

Las bacterias patógenas son la causa más común de toxiinfecciones alimentarias. Los alimentos pueden contener bacterias en el momento de su compra, ya que la carne cruda puede contaminarse mientras matan al animal así como durante el procesado, almacenaje y transporte de la carne. Las frutas y las verduras pueden contaminarse mientras crecen o se procesan. También puede ocurrir en la cocina, si se dejan los alimentos a temperatura ambiente más de dos horas o si la higiene de los utensilios, superficies y manipuladores en contacto con el alimento no es la adecuada.

Aunque rara vez mencionada, la especie bacteriana Campylobacter jejuni es una de las bacterias que producen más intoxicaciones alimentarias en todo en mundo.

Campylobacter jejuni

El nombre de la bacteria hace referencia a su forma, (del griego, campylo, curvado). Se trata de bacterias finas, filamentosas y dobladas a modo de comas.

Hasta la década de los 70 no se dio la debida importancia a la Campylobacter jejuni en tanto que agente alimentario patógeno; sin embargo, es responsable de prácticamente el doble de casos registrados de enteritis que la conocida Salmonella. Su ingestión produce infecciones intestinales, siendo la causa más común de diarreas en el ser humano; afecta principalmente a niños, adolescentes y ancianos. Los síntomas, que aparecen al cabo de dos o cuatro días, incluyen dolor abdominal, diarrea y fiebre.

Uno de los grandes misterios que encierra es que puede vivir en los intestinos de las aves sin producirles enfermedad alguna, mientras que en el ser humano se comporta como un patógeno invasor. La concentración suficiente para causar una infección es muy pequeña y en los últimos 20 años, la incidencia de la intoxicación alimentaria por Campylobacter ha aumentado alarmantemente en los países desarrollados. Quienes no padecen la afección, tampoco son portadores de la bacteria y ésta no se transmite por contagio de una persona infectada a una sana, a no ser por el contacto directo con la materia fecal de una persona infectada, especialmente niños con pañales.

Los alimentos más relacionados con este microorganismo, incluyen carnes (especialmente el pollo), el agua que se extrae de fuentes contaminadas (riachuelos de la montaña o ríos que están cerca de donde pacen los animales) y leche o productos lácteos que no han sido pasteurizados. Los animales domésticos también pueden ser portadores de Campylobacter y pueden transmitir la bacteria a sus dueños.

En los países desarrollados, y pese a las cada vez más exhaustivas medidas sanitarias, los brotes de infecciones por Campylobacter, lejos de disminuir, se incrementan. Para prevenir este tipo de infección deben cocinarse bien los alimentos, evitar posteriormente la contaminación cruzada y beber agua sanitariamente controlada.

Prevención con Ozono.

La bacteria puede ser eliminada de la carne contaminada mediante un lavado con OZONO en agua  antes de ponerla a la venta. Una vez en los hogares, se puede eliminar la presunta contaminación cocinando bien la carne y comiéndola mientras está caliente. Es imprescindible lavarse las manos con abundante ozonizacion de agua antes y después de tocar carnes crudas, especialmente la del pollo y otras aves. Limpie y desinfecte  las  tablas de preparación, mesadas y utensilios con jabón y agua caliente después de que hayan estado en contacto con carne cruda además de la conveniencia de utilizar generadores de ozono domesticos para el tratamiento del agua.

La manera más eficaz de eliminar la bacteria con un simple lavado de manos, superficies y utensilios, es el uso de agua ozonizada, un potente desinfectante ecológico, que no deja residuos químicos y no altera las características de los alimentos.

 

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