Polvo y alergias: una consecuencia evitable para la salud

Cómo evitar el polvo y  las alergias

Desde el principio de la civilización, la sociedad humana ha tenido la costumbre de la eliminación del polvo como una de las más importantes tareas del aseo del hogar, debido a que la acumulación del mismo se toma como una señal de pobreza, dejadez e inclusive de enfermedad. Sin embargo, hasta hace unas décadas no se encontró la relación que guarda en realidad el polvo con la presencia de enfermedad en las personas, más específicamente de enfermedades de tipo respiratorio, principalmente aquellas patologías relacionadas con las reacciones alérgicas, tales como el asma o la rinitis alérgica.

Inicialmente hay que tener en cuanta que “el polvo” es un término que se usa para denominar a toda partícula sólida de menos de 500 micrómetros, por lo general suspendida en el aire formando aerosoles; por lo tanto se encuentra formado de varias sustancias, que pueden ir desde pequeños fragmentos de tierra, cenizas (en caso de vivir cerca de un volcán), contaminación, materia orgánica, polen, minerales (fenómeno común en zonas mineras), hasta células muertas (células desprendidas de la piel de los seres vivos). Además también se pueden encontrar seres microscópicos como bacterias, hongos y ácaros, los cuales se alimentan de partículas orgánicas que se encuentran en el aire.

Por otra parte el polvo varía en su composición según el espacio en que una persona se encuentre, ya que éste es muy diferente en una zona rural en comparación con el de una zona urbana; incluso dentro de esta última el polvo se diferencia en polvo exterior, que es aquel que se encuentra en las calles, y polvo doméstico, que es el que permanece dentro de las casas, el cual se compone en un 70% de células epiteliales muertas.

Tomando en cuenta lo anterior, podemos asegurar que el polvo tiene una composición muy variada, es decir, que posee una gran cantidad de alergenos, nombre que se otorga a las partículas que desencadenan una reacción alérgica en una persona. Esta reacción es una respuesta anormal y exagerada de un individuo a cierta sustancia o elemento al que la mayoría de la población no genera ningún tipo de respuesta; esto se debe a que el individuo alérgico posee un estado de hipersensibilidad a dicho compuesto, causando que trate a la partícula en cuestión como un antígeno y produzca una respuesta del sistema inmune, la cual es la responsable de todos los síntomas que sufre una persona alérgica, que van desde manifestaciones clínicas leves como estornudos, secreción nasal (rinorrea), lagrimeo e irritación en ojos y nariz, los cuales conforman un cuadro clásico de rinitis alérgica, hasta un shock anafiláctico, el cual es una reacción extremadamente violenta y poco común capaz de afectar todos los sistemas del cuerpo (sistema cardiovascular, sistema digestivo, sistema respiratorio, etc.) y causar un colapso general, que puede llevar al paciente a la muerte. Debido a esto es muy importante tener cuidado con este estado, puesto que aunque comienza de manera leve, por lo general en la infancia, puede empeorar con el paso del tiempo. Además las alergias se diferencian en varios tipos dependiendo del alergeno que lo cause, en el caso del polvo se hace referencia a las alergias de tipo respiratorio.

Al estar un individuo expuesto al polvo, se encuentra no solo ante uno, sino ante varios alergenos potenciales que pueden desencadenar la reacción conjuntamente; cuanto más se acumule alrededor de esa persona mayor será la cantidad de alergeno presente en el ambiente y, en consecuencia, más fuerte será la reacción; es por esta razón que el polvo ha cobrado tanta importancia en los últimos años. Al ser un compuesto tan común dentro de la sociedad humana, se ha convertido en una de las principales fuentes de alergenos a nivel respiratorio, puesto que solo basta con respirar para que eel polvo ingrese en el organismo. No obstante, gracias a la inclusión de este contaminante en el estudio de las causas de alergias, ahora se estudia desde múltiples puntos de  vista.

Es importante resaltar que con las simples labores de higiene del hogar con las que diariamente se controla la cantidad de polvo estamos evitando uno de los principales problemas que afectan a la población en general: las alergias de tipo respiratorio, y por lo tanto se está protegiendo, no sólo a sí mismo, sino a los niños con los que se convive. Con acciones sencillas pueden mejorarse muchas de las enfermedades que más inconvenientes causan a la Salud Pública.

Evitar las consecuencia que genera el polvo es posible mediante los purificadores de aire de Cosemar Oozno, tanto con su modelo familiar  como con el purificador de aire doméstico.

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