Alergias, Asma, Niños y ¿Qué Hacer?

Alergias , Asma, Niños,  Qué hacer:

La rinitis alérgica, es la afección que se manifiesta con más frecuencia en los niños en el caso de las alergias de tipo respiratorio, no obstante si se descuida, conlleva la posibilidad de que evolucione en un cuadro de asma. La consulta temprana con el médico es la principal forma de prevención para evitar que esta situación se presente. La enfermedad alérgica respiratoria siempre inicia por el punto de ingreso: la nariz. Cuando la rinitis alérgica comienza a afectar la nariz, los problemas empiezan a extenderse  gradualmente a los órganos restantes del sistema respiratorio.

 

En primer lugar, cuando la mucosa nasal se inflama y produce secreciones excesivas, el niño inconscientemente desarrolla una tendencia a respirar por la boca para compensar la falta de aire. Cuando el aire entra por la nariz, ésta filtra las partículas en el aire y lo calienta, preparándolo así para su entrada a los pulmones. La boca no realiza ninguna de estas funciones, por lo que, cuando el niño padece de rinitis y respira por la boca, ingresa aire sucio y frío a sus pulmones. Este aire comienza a sensibilizar el sistema respiratorio, provocando afecciones bronquiales que, con el tiempo, pueden ocasionar asma u otras deficiencias respiratorias. El asma es una enfermedad inflamatoria de las vías aéreas, que se caracteriza desde el punto de vista clínico por episodios de dificultad respiratoria (disnea), silbidos o pitos en el pecho (sibilancias) o tos, especialmente matutinos o vespertinos que desaparecen durante las remisiones. Existe un aumento de la reactividad bronquial (hiperreactividad) de las vías aéreas frente a estímulos de tipo específico, como los alergenos; o de tipo inespecífico, como  el ejercicio, etc. y que se manifiesta por una obstrucción al flujo aéreo.

 

En cuanto se detectan los primeros síntomas de la rinitis alérgica, se debe consultar con el pediatra. Un diagnóstico y tratamiento oportunos pueden evitar que la rinitis se complique, y mejorar notablemente la calidad de vida del niño. Además, una rinitis controlada evita la incorrecta respiración por la boca y mantiene la mucosa nasal en buen estado, evitando que la enfermedad alérgica respiratoria se propague hasta los pulmones. Igualmente, si el niño da indicios de asma, es importante señalarlo ante el médico, para que éste realice el diagnóstico y ajuste el tratamiento. Los niños cuya enfermedad alérgica respiratoria se ha prolongado, deben recibir un tratamiento que abarque todos los síntomas, reacciones y órganos involucrados.

 

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